lunes 20 de abril de 2009

Ahora arriba, luego abajo

Y no vayais a pensar mal... o bien, según se mire.
Igual estoy con ganas de todo, de trabajar, de escribir, de... ¡yo que se!, de todo, que al rato, al dia siguiente, estoy en la más profunda sima abisal de los sentimientos y las emociones. Sin ganas de nada.
¿Serán los altibajos propios de la primavera?¿Será la edad?¿será que estoy hasta las narices de la gente que me rodea?
Y no os vayais a pensar que me quejo de las amigas, ¡claro que no! Creo sinceramente que lo único bueno de mi vida actualmente son mis amigas. Estoy viviendo un momento maravilloso en relación con mis amigas. Creo que soy muy afortunada en eso.
Actualmente en mi vida, en mi opinión claro, los problemas se acumulan. Sinceramente a veces, demasiadas veces, no se ni que hacer. Sobretodo con mis hijos. ¿Que se supone que tengo que hacer con ellos? Ya se que cualquier padre me dirá que está en la misma situación que yo, que con adolescentes la mejor teoría es papel mojado. Pero, la verdad, eso me soluciona poco.
Bueno, creo que me he desahogado algo, y por cierto, que no se me olvide, ¡la casa será maravillosa!

jueves 8 de enero de 2009

Los olvidos

No se que me pasa que me olvido de todo. Y cuando digo de todo, es de todo, todo.
¿A que no adivinais que es lo que se me ha olvidado esta mañana? Pues es algo que todas las mujeres que lean esto saben que es casi imposible olvidarse de el.
Siempre lo llevamos encima, cerca del corazón ademas.
A cada una nos gusta de una forma, es cierto eso de que para gustos colores. Colores y formas.
De los que suben, de los que juntan, incluso los hay que reducen y todo.
Exacto, estais en lo cierto.
Me he olvidado de ponerme sujetador. Y asi, natural yen movimiento, he salido a la calle y me iba ya a trabajar. Con el frio que hace hoy, sueter, jersey, chaqueta, bufanda, guantes y gorro. todo en su sitio. Bolso de bandolera puesto. Calcetines y botas. Oye, todo puesto, vamos.
Menos mal que me he dado cuenta cuando aún estaba en mi calle, he vuelto a casa y he cogido el suje. Como se me hacia tarde he decidido venirme hasta el despacho así tal cual y aqui ponermelo.
Por la calle, en el tren a Valencia, luego en el de Alfafar y el paseo hasta el despacho. En total, con el retraso de los trenes hoy, han sido un par de horas. Creo que jamas en mis casi 42 años, he ido sin sujetador tanto tiempo. Bueno, desde que me salieron tetas, claro!
Toda una esperiencia, sin duda. Os tengo que decir que prefiero llevarlo puesto, la correa del bolso molesta bastante si no lo llevas.

lunes 29 de diciembre de 2008

Palabras

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Yo pienso que hay canciones y poemas que valen más que una parrafada, no creeis?

Llora,
Un paso cansado pisa
En un portal de sombras viejas,
Llueven penas nuevas
Tira,
Tira que tira de su falda
Hasta los huesos cala el agua,
La mentira hasta el alma llega.

Sentada en la escalera
Esperando sueña,
Soñando espera
Tan siquiera dueña de su propia vida
Una muñeca trite,
Una sonrisa rota
Ve como el tiempo pasa
Y nadie baja a su encuentro
Llueve desde dentro,
Esta lloviendo fuera

Llora,
Una mujer tan cansada
Con las paredes frias habla
De su vida seca
Tira,
Tira que tira de su alma
Que por los suelos se arrastra,
Le pesan tanto las penas nuevas.

Sentada en la escalera
Esperando sueña,
Soñando espera
Tan siquiera dueña de su propia vida
Una muñeca trite,
Una sonrisa rota
Ve como el tiempo pasa
Y nadie baja a su encuentro
Llueve desde dentro,
Esta lloviendo fuera

"Llora", Cecilia

domingo 28 de diciembre de 2008

El dia de los inocentes

Día de los inocentes, 28 de diciembre.
Comida "familiar", por llamarla de alguna manera. Ya los comienzos fueron tensos, pero a base de gracias parecía que iba mejorando.
Claro que el sitio no fué el ideal. Al menos para mi.
Volver a esa casa, donde mi madre dió el último suspiro, con dificultad, como quien sube una cuesta muy empinada. Con mis manos cogiendo la suya y mi voz animandola a buscar entre las sombras las caras de esas personas que ehaba de menos. Mi padre, mi abuelo, su primera hija, muerta con solo 3 días de vida. Le dije: "tranquila, mira, seguro que los ves, están ahi. Dales un beso de mi parte". Ella respiró una poco menos fuerte, yo juraría que me apretó la mano, y se fué.
No, no me apetecía nada ir allí. Pero he ido. Fuí porque a pesar de todo sigo siendo idiota y pienso que las cosas se arreglarán. Que no me sentiré tan sola, tan despreciada.
Pues eso, vaya inocentada.

jueves 18 de diciembre de 2008

El desván (cuento corto)

El tren salía con retraso. Sólo eran cinco minutos, ¿qué son cinco minutos de una vida? Esto es lo que rondaba por la cabeza de Lina. Acabada la jornada laboral, cansada, se había subido al tren que la llevaría a su casa.
Cinco minutos, 300 segundos. ¿Cuantas veces late el corazón en cinco minutos?¿Cuantas veces respiramos?
El tren de cercanias era de los nuevos, de esos que llevaban pantallas donde se veía el destino final y las paradas estaban marcadas a lo largo de una linea. Lina al verlo se acordó de aquellos problemas de trenes del colegio: "Si un tren sale de A. a 50 km/hora y otro sale de B. a 70 km/hora...". Sonrió. Se dió cuenta entonces de que una nueva linea estaba emergiendo en su frente. "Vaya, otra arruga" pensó, y la recorrió lentamente con un dedo. Otra más, ¿Cuantas iban ya? Aún no eran muchas, pero allí estaban. ¿Cuando habían salido? Lina cerró los ojos y abrió la puerta del desvan de sus recuerdos.
Allí pudo ver las pisadas que había dejado en el polvo de los años. Las cajas se amontonaban, cada una rotulada con recuerdos, sueños, ilusiones. No entraba muy a menudo, la verdad es que no le gustaba estar allí. Telarañas de tristeza llenaban los rincones.
Notó como el tren se ponía en marcha. La voz metálica de la megafonía dijo: "Bienvenidos al tren de cercanías con destino... Este tren efectúa parada en todas las estaciones de su recorrido"
Sin abrir los ojos, notó el tirón de la aceleración. En el desván, a la derecha, las cajas de su infancia. Los rotulos, casi borrados por el tiempo. Lina no resistió el impulso de abrir una al azar. Vaya, era la caja de los Reyes Magos. En su interior juguetes cargados de desilusiones, de deseos no cumplidos. Los ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Estaba en un tren ¿como iba a ponerse a llorar?
"Proxima parada, ..." cantó la megafonía. Sin pensarlo, Lina cogió la caja que acababa de abrir y la tiró en el anden a través de la puerta abierta del tren. Los demás pasajeros no la miraron, cada uno a lo suyo. Esa era la consigna, la norma no escrita.
Lina notó como respiraba un poco mejor. Incluso parecia más ligera. No estaba mal aquello de tirar cajas. "Hagamos limpieza de primavera", pensó. En el desván la siguiente caja eran recuerdos de su adolescencia, de su juventud. Ahí estaba la sensación de ser diferente, rara. A su lado las decepciones de primeros amores. Y la soledad.
"Próxima parada..." ¡Caja fuera!
La caja de su matrimonio fue la siguiente. Era mucho más grande y pesada. Ni siquiera la abrió, ¿para qué? Los recuerdos de esa caja eran recientes, tenía las cicatrices recientes y alguna herida abierta aún. Fuera. La caja se rompió al chocar con el anden. Los recuerdos reptaron como culebras buscando otra madriguera oscura.
Lina se miró las manos. Veía la sangre circular por sus venas, alegre, cantarina. A su alrededor en el desván aún quedaban cajas por abrir y revisar. Ahi estaba la caja de su vida laboral. Dentro se amontonaban nóminas manchadas de ansiedad. Los trozos de sueños rotos ocupaban los rincones amenazando con provocar nuevas heridas. Con cuidado pero con decisión lanzó la caja en cuanto se abrió la puerta del vagón.
Se pasó los dedos por la frente. Casi como si de un anuncio de cremas milagrosas se tratase, las arrugas habían ido desapareciendo. Las nuevas y otras más antiguas, esas que habían pasado a ser parte del reflejo en el espejo.
"Bueno, ¿que queda por aquí?". En el desván, antes oscuro, ahora empezaba a haber luz. Lina se notaba más ligera, el aire la llenaba por completo, la luz se reflejaba en ella.
Una caja con recuerdos de la infancia de sus hijos llamó su atención. Dentro, la responsabilidad y el peso de las dudas y el temor de equivocarse llenaban casi por completo la caja. Voló por la puerta nada más entrar en la estación. Así, sin pensarlo dos veces.
Ahora se sentía ligera. Ya faltaba pocopara llegar a su destino, la siguiente parada del tren era la suya.
En el desvan de su mente, Lina puso musica y empezó a bailar. Ahora había espacio suficiente para ello. Fué abriendo las ventanas, el aire llenó la estancia. Era un aire de primavera, de esos que traen olor a azahar y jazmín.
"Próxima parada..." Lina no se movió de su asiento. El tren paró, la gente bajó y subió, cada uno a lo suyo. Se cerraron las puertas con su pitido de advertencia. El tren se puso en marcha.
Lina en su asiento, sin moverse de su desván, abrió un armario y sacó un vestido enfundado en su bolsa protectora. Había estado guardado ahí durante años, esperandola. Lo sacó y se lo probó. Como un guante se amoldó a su nuevo y ligero cuepo.
El tren siguió su camino y Lina en él, con su vestido de esperanza.

martes 14 de octubre de 2008

Y siguen, y siguen, y siguen...

Siguen, siguen pasando "desgracias" por decirlo de alguna manera. La ley de Murfy se ha cebado con esta pobre chica que suscribe. Faltan azulejos, el chapador *¿chapista, chapero?* se accidenta la rodilla, el albañil se mete a camarero, la puerta nueva de aluminio no tiene garras y no la pueden poner, el instalador del termo se retrasa *y vamos a base de duchas frias, que hay que ver como afectan al caracter*, ...
Si quisiera podria seguir hasta llenar varios folios. Y el trabajo no es mejor, todo aquello que podía, pudiera o pudiese salir mal, ha salido peor.
En fin, la casa será maravillosa, pero no se si me dará un ataque antes de verla acabar.

jueves 25 de septiembre de 2008

Remates

Ay, Señor! ¿Pues no me acabo de dar cuenta que no puse como salió lo de Iker?
Pues está muy bien, corriendo otra vez detrás de los gatos y de vez en cuando dando algun que otro susto a mi pequeño Bubu (el perrito de la protectora que tengo en acogida, ya os contaré sobre ellos, si ellos).
Al final lo tuve que dejar ingresado, lo operaron porque se habia tragado un trozo de goma, creemos que de un juguete, que le obstruia el intestino.
Le han dejado una cicatriz monísima, que le rodea sus bajos y se lo deja precioso, aunque algo torcido. Le raparon toda la barriga (más vale más que menos) y he de decir que se portó fenomenal. ¡Incluso dejaba que las enfermeras le acariciaran! El, ¡que ladra a todo el mundo!
Estube una semana de viajecitos mañana y tarde a verle y sacarle a pasear por los alrededores. La nota amarga fue que sólo podía pensar que si le pasaba algo no me lo perdonaría nunca, sentía como si le estuviese fallando a mi madre.
Hay que ver lo que es la cabeza y las vueltas que le damos a las cosas. Lo que le pase a Iker y a las dos gatas de mi madre me hace padecer y sentirme culpable, yo, que soy quien las ha recogido cuando nadie los quería, cuando lo facil hubiese sido llevarlos a la protectora, como me sugería mi cuñado: "lo primero eres tu y tus hijos, los bichos no". ¡Que poco me conoce! Soy incapaz de seguir adelante dando la espalda a quien fue la compañia de mi madre, yo soy así, fiel seguidora de la filosofía de que "El gilipollismo es una forma de entender la vida". Esa soy yo, una gilipollas para el resto de la gente y que encima presume de serlo.
Por cierto, y que conste, que ¡¡la casa será maravillosa!!